Con el 100 % de los escrutinios finalizados en la Región Caribe, el Consejo Nacional Electoral sacó pecho por el proceso y resaltó un actor clave: los observadores electorales.
Según la entidad, su presencia fue determinante para que todo avanzara con claridad, sin sombras y con mayor confianza por parte de la ciudadanía en una región que suele ser decisiva en el mapa electoral del país.
Daniel Quintero, asesor de la Dirección de Inspección y Vigilancia del CNE, lo dijo directo: la vigilancia independiente fue clave para que el proceso cerrara sin mayores cuestionamientos. “Más ojos significan más garantías”, aseguró, dejando claro que el control ciudadano y técnico marcó la diferencia.
En este proceso participaron desde ciudadanos hasta organizaciones como la Misión de Observación Electoral y misiones internacionales, todos con la tarea de vigilar que las reglas se cumplieran y que los votantes pudieran ejercer su derecho sin presiones ni irregularidades.
Con este balance, el CNE ya pone la mirada en lo que viene: a partir del 6 de abril abrirá la convocatoria para acreditar nuevos observadores de cara a las elecciones presidenciales. La apuesta es clara: repetir la fórmula de vigilancia amplia para blindar la transparencia en uno de los procesos más importantes del país.

