Bazurto … se respeta: entre chocolate y realidad cartagenera

Hoy quiero hablar de un tema serio… pero como manda la tradición: con un chocolote de maíz de los Montes de María, tostadito perfecto.

Ya hasta me dio por ponerme exquisito… pero sin dejar de ser del barrio Chino, donde uno sabe qué es Bazurto sin que se lo expliquen en PowerPoint.

Y por eso lo digo claro:

Bazurto no se traslada… se respeta y se transforma.

En el Mercado de Bazurto no hay nada que no exista en Cartagena.
La diferencia es que allá todo es sin maquillaje.

Allá la ciudad es como es:
huele, suena, grita, resuelve.

Y eso incomoda.

Entonces salen las palabras bonitas:
“reubicación”, “modernización”, “ordenamiento”…

Pero muchas veces lo que quieren decir es otra cosa:
quitar lo que no combina con la Cartagena de postal.

Y ese es el error.

Porque Bazurto no es un accidente.
Es la consecuencia de una ciudad que dejó que allá se concentrara la economía real:

la que madruga,
la que carga bultos,
la que vende pescado a las 5 de la mañana,
la que resuelve sin aire acondicionado.

Bazurto alimenta Cartagena.
Genera empleo.
Conecta el campo con la ciudad.

Eso no cabe en un centro comercial… pero sostiene miles de familias.

¿Que hay desorden? Sí.
¿Que hay inseguridad? También.

Pero eso no nació en Bazurto.
Eso es abandono, falta de planeación y años de mirar pa’ otro lado.

Cerrar o mover Bazurto no arregla nada.
Solo mueve el problema… y rompe una estructura social que lleva décadas funcionando.

Y aquí es donde viene lo que a muchos no les gusta escuchar:

Bazurto es cartagenidad pura.

Pero también es verdad que nos acostumbramos al desorden.
Nos rendimos.
Normalizamos lo que debería dolernos.

Y ya es hora de otra cosa:

ordenar sin destruir.
dignificar sin disfrazar.

Porque ojo… Bazurto, con todo y sus problemas, ya es atractivo.
La gente llega no por lo perfecto… sino por lo real.

Y con lo de la ampliación de la Avenida del Lago, se abre una oportunidad grande:
no pa’ borrar a Bazurto…
sino pa’ integrarlo como se debe.

Ahora… la pregunta incómoda, la que uno se hace mientras muerde el chocolote:

¿Quién gana si Bazurto se traslada?

Porque aquí no todo es técnico… también hay intereses:
inmobiliarios, comerciales, institucionales.

Y uno se pregunta:
¿esto es por la ciudad… o por el negocio?

Porque una cosa es planificar…
y otra es limpiar el mapa pa’ proyectos nuevos.

Cartagena no necesita borrar su raíz.
Necesita organizarla y proyectarla.

Porque el valor de esta ciudad no está solo en las murallas…
está en su gente.

Y Bazurto no es el problema.

Bazurto es el espejo.

Y ya es hora de que dejemos de mirarlo de reojo…
y empecemos a estar a la altura de lo que vemos.

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