El conservatismo en Bolívar: números fríos… con café y pan de sal

Confieso algo: casi no pude dormir. Cuando uno empieza a mirar números electorales, la cabeza se le vuelve una calculadora. Así que tocó sentarse con calma, café en mano, un pan de sal al lado, y revisar qué fue lo que realmente pasó con el Partido Conservador en Bolívar.
Y el primer dato es clarito: el conservatismo no solo se mantuvo fuerte… creció.
En 2022 el partido obtuvo 314.316 votos (43,41 %).
En la elección actual sube a 422.632 votos (46,24 %).
Traducido a lenguaje de esquina política:
más de 108 mil votos nuevos.
Mientras otros partidos están todavía buscando quién apagó la luz, el conservatismo amplió su ventaja en el departamento.
Pero lo interesante no es solo cuánto creció el partido, sino cómo se movió el poder dentro del mismo conservatismo.
La mayor votación del departamento fue para María Camila Salas, con 140.621 votos. Y ese resultado no es cualquier cosa: más que una victoria individual, es la consolidación de un nuevo movimiento político dentro del partido.
Y mientras veía ese resultado se me vino a la cabeza una canción que muchos recuerdan: (lo que no entendí porqué se la dedicaron a Yamil)
“…Ay ay ay ay ya mi niño se creció,
por el patio ya no está,
por la calle se alejó…”
Porque en política también pasa eso: hay momentos en que un liderazgo deja de ser promesa y se vuelve realidad electoral.
Detrás aparece Juliana Aray, con 85.756 votos, quien además crece frente a la elección anterior. Y Andrés Montes, con 58.371 votos, mantiene una base política sólida que sigue pesando dentro del partido.
En términos sencillos, el conservatismo hoy parece moverse sobre tres grandes fuerzas internas:
• Salas
• Aray
• Montes (el bueno)
Entre los tres concentran buena parte de la votación conservadora.
Pero toda elección también deja heridos. Y aquí se nota la pérdida de peso de dos movimientos tradicionales: el sector de los Montes más rancios y el grupo político vinculado a los Curi de Martha, que claramente ya no tienen el capital político que en su momento les dejó el viejo Nicolás Curi.
Es parte de esa historia cartagenera que muchos comentan: familias cuyos padres construyeron grandes empresas y poder político… y cuyos herederos no lograron sostener ese mismo legado.
En ese escenario, Miguel Montes termina siendo más una víctima de esas disputas internas, de la prepotencia y la arrogancia que a veces se cuelan en la política.
Y como diría la historia bíblica:
en esta elección Abel terminó ganándole a Caín.
Ahora bien, más allá de esas peleas internas, hay algo que sigue siendo claro: el conservatismo mantiene un dominio territorial fuerte. El partido sigue siendo fuerte en Cartagena, Magangué, Turbaco, Arjona y El Carmen de Bolívar, y en muchos municipios supera incluso el 60 % de los votos.
Eso significa que el conservatismo llega a las próximas elecciones regionales con tres ventajas claras:
• la mayor votación del departamento,
• presencia en casi todos los municipios,
• y varios liderazgos fuertes.
En resumen: el conservatismo no solo sigue siendo la principal fuerza política de Bolívar, sino que además se está reorganizando internamente.
Y este análisis lo digo con toda tranquilidad, después de revisar números, mapas y votaciones…
acompañado de café y pan de sal, que siempre ayudan a entender mejor la política.

Related Post

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Captcha cargando...